Patrimonio, Edificación Pública, Ordenamiento y Desarrollo Territorial
Imprímelo!
Autor: Eugenia Chavez M.
Si buscamos el estereotipo de “el chileno”, de quiénes somos como país y como ciudadanos, se dificulta aunar criterios para aproximarnos a una definición, y es que definir cómo es “el chileno” nos lleva de lleno a cuestionamientos básicos de la filosofía: Quiénes somos?, De dónde venimos?, Hacia dónde vamos?, Quiénes queremos ser? Cómo queremos ser vistos por los otros?, Qué es aquello que nos hace especiales o mejor dicho, distintos a los otros?…otros países, otras identidades, otras culturas.

Bien, comencemos optando por una típica lógica lineal asociada al tiempo: Pasado, Presente y Futuro. Remitirnos al pasado implica mirar hacia la Historia oficial de Chile, desde ella podemos revisar cómo se han suscitado los eventos, distinguiendo hitos dentro del desarrollo, basamentos de las direcciones que ésta ha tomando. Sin embargo, notaremos que a pesar de ser ésta “oficial”, responde a una normativa nacional para ser instruída en programas educacionales, constituyendo una suerte de metarrelato totalizador, en donde se legitima y justifican instituciones sociales, económicas y políticas.
Desde la perspectiva posmodernista, Michel Foucault (1926-1984) plantea que “El saber, en la medida en que es capaz de inventar la verdad, se hace poder y éste avala la verdad inventada”, y postula además el desarrollo no lineal de la historia, sino líneas históricas con ritmo de desarrollo desigual de tiempos muy diversos; un tiempo estacionario (geográfico), uno lento (estructuras sociales y económicas) y el tiempo rápido (acontecimientos políticos). Por otra parte postulan la existencia de un totalitarismo historiográfico a partir del concepto de historia universal, una historia eurocentrista que dejaría fuera miles de historias y así la diversidad, especificidad y la autonomía en cuanto a existencias. Enfatizan los modernistas, la importancia de constituir la historia como diálogo entre la pluralidad de voces para concientizar a los pueblos de su historia y la memoria colectiva como suma de individualidades que les constituye como diferencia.
A partir de Gianni Vattimo (Turín 1936) y el planteamiento del “pensiero debole” (pensamiento débil), es decir el ser y el movimiento, el devenir, la interpretación, sugiere la urgencia de mantener relaciones con el pasado, y la continuidad de la experiencia como única manera de dar sentido a lo actual, por medio de la trans-misión de mensajes que nos llegan del pasado, de la cultura.
Basándonos en los postulados anteriormente mencionados, y enfocándonos en lo local, deconstruyendo lo nuestro y habiendo aparecido ese sinnúmero de vacíos, surge la necesidad de abrir estas fuentes “históricas” de información, esas líneas históricas con ritmo de desarrollo desigual, de tiempos muy diversos, de visiones alternativas que permitan realizar un compendio de los sentires de todos los grupos multiculturales existentes en el territorio para reconstruir incluyendo.
Teniendo en cuenta a García Canclinni quien sostiene que “la cultura abarca el conjunto de procesos sociales de producción, circulación y consumo de la significación en la vida social” el observar atentamente aspectos relacionados a cómo nacimos, cómo nos hemos expresado, relacionado, clasificado, habitado, vestido, incluso qué hemos comido, cómo y por qué, van a contarnos quienes fuimos, hemos sido, somos y seremos.
Todas esas manifestaciones culturales, pudiendo ser tanto materiales como inmateriales conforman una herencia cultural en la medida de su trans-misión, y complementan un sistema biológico-cultural, propio de un determinado medio que, en esencia constitutiva es rítmicamente consonante con su condición de entidad compleja, y capaz de acomodarse a otros sistemas biológicos-culturales, en la medida que en el espacio dinámico del existir se encuentre cara a cara con el “otro”, en un espacio relacional en el cual las “emociones” son sin duda una condicionante al momento de establecer nexos entre sistemas.
Esta dificultad de conexión respecto de lo “emocional”, de los “afectos”, de la “esencia” pudiese explicarse como un no dejar fluir de energía dentro de un sistema determinado, traduciéndose en un mal funcionamiento de este como entidad compleja conformada por entidades simples en disonancia que a su vez debe, disonante, interrelacionarse con otros sistemas.
La carencia de espacios relacionales óptimos sumado a sistemas viciados o disonantes, se transforman en energía destructiva que anulan espacios destruyen el medio y por ende a los mismos sistemas.
Es por esta razón que aprender a ver y el aprehender toman vital importancia para un fluir óptimo, acomodar sistemas en espacios interrelacionales con valoración del otro como distinto, sin embargo, con capacidades idénticas y reales de coexistir armónicamente dentro del medio como sistema que retroalimenta y nutre.
Como macro sistema biológico-cultural, constituido por un sinnúmero de micro entidades complejas, dentro de estas Lo cultural, el bien patrimonial que necesita ser visto, reconocido, valorado surge para el ámbito de la Conservación y la Restauración, como objeto de estudio que habiendo sido identificado y visto requiere de una “puesta en valor”, es decir, determinar la importancia que reviste, a partir de un marco metodológico y científico, sumado al trabajo participativo inter y multidisciplinario, en donde las minorías se incluyen y expresan como pares evitando equivocas valoraciones a partir de intereses alejados del fin común y la esencia de nuestro objeto de estudio.
Posterior al análisis teórico práctico se determina o no el carácter de “patrimonio cultural”. Luego, se plantean alternativas con respecto a la salvaguarda procediendo a la elaboración de un plan de acción acorde a las necesidades del bien en su consistencia física, y en su doble polaridad estética e histórica.
“Conservar”?, “Restaurar”? ,”Difundir”?… es decir, “Preservar?”.
Re-incorporar, Re-vivir y Re-activar dentro de un sistema que no permitía el ver y reconocer el valor de la “memoria histórica” como forjadora de nuestra identidad nacional.
Realizada “la puesta en valor” del bien material o inmaterial observado, escudriñado los aspectos más íntimos, descubierto ese universo, sea este patrimonio una vasija funeraria, un textil precolombino, vestigios arqueológicos líticos, un palimpsesto colosal, la tecnología utilizada por las tejedoras de telar mapuche, las lenguas y cosmovisiones ancestrales de nuestros pueblos, “La Lavandera”, de Rugendas ó bien una Cueca Chora acompañada de una caña de vino tinto, el fabricante de volantines, el organillero, asiéndonos de estas innumerables expresiones podremos maravillarnos de la riqueza cultural que ha estado siempre frente a nosotros, que nos forja, querámoslo o no, estemos concientes o no, como individuos insertos en una multiculturalidad compleja, convergentes en un Chile que necesita acuñar su “identidad”, su “patrimonio cultural” para preservarlo respondiendo a las necesidades de individuos concientes de si como parte de este sistema biológico-cultural.
La problemática en Chile con respecto a la multiculturalidad, complejiza el forjar “identidad” y “preservar” el “patrimonio” debido al ruido en los espacios interculturales. Esa conexión y desconexión con los otros que es a la vez parte de nuestra constitución como sujetos individuales y colectivos llamada interculturalidad y que supone la aceptación de lo heterogéneo, se muestra deficiente. Adquiere entonces, vital importancia el cómo se definen los espacios en los que nos relacionamos con el otro sin que ninguno pierda el quién es quien, cuidando los grados de permeabilidad que nos permitan el conservar quienes somos.
Sin ir más allá de una contingencia insistente y casi majadera en los medios de comunicación, nos encontramos cara a cara con “el conflicto mapuche”. Conflicto que pareciese volverse a momentos, político, sin embargo, nos encontramos en el momento exacto en que podemos ver reflejados dos sistemas biológico-culturales , el Estado y la cultura ancestral mapuche quienes no han podido acomodarse dentro de un espacio interrelacional desencadenando actos fallidos de comunicación.
Estando la comunicación estancada y casi anulada por la falta de empatía, nos hayamos inmersos en un interminable tedio de estímulos y respuestas agresivas acorde a la forma en que se quiere adaptar a este sistema biológico-cultural ancestral, pretendiendo de manera poco respetuosa y no saludable, imponer agresivamente un sistema por parte de quien “lleva las riendas” dentro de un territorio, a quienes son ancestrales habitantes de éste, mucho antes de la llegada de estos dueños circunstanciales que formaron lo que hoy se denomina Chile. Ambos sistemas biológico-culturales no se ven, no se reconocen y por ende es inevitable el choque.
Por otro lado, surgen instancias interesantes de adaptación no agresiva de sistemas biológico-culturales en donde el intercambio generara nuevas manifestaciones culturales únicas a partir de este relacionarse y es que, negarse a culturas hibridas es negar el sistema mundo en el que estamos viviendo actualmente. Internet nos da la posibilidad de estar conectados a un espacio interrelacional ficticio en el que nos relacionamos asiéndonos de herencias de culturas ancestrales, adoptando costumbres y cosmovisiones de lugares remotos con la inmediatez de un click, ajenas a nuestra realidad local, algo antes impensable.
Y, teniendo las manifestaciones culturales la característica de ser dinámicas, este constante ir y venir de modas impuestas por grupos, dentro de ellos el sinnúmero de tribus urbanas, el patrimonio local se vuelve tan frágil hasta el punto de verse en serio peligro cuando la identidad local no está firmemente arraigada en nuestra memoria histórica, en nuestro cotidiano vivir.
Es por ello que se hace imperativa la preservación de lo nuestro, sólo en dicha medida estaremos resguardados de lo foráneo como una suerte de amenaza que pudiese llegar a disolver completamente con su inclusión lo que verdaderamente nos pertenece.
El evitar transformarnos en una cultura extraña que responda a cánones, modas, costumbres y cosmovisiones completamente ajenas que flotan en el Cyber espacio, pseudo-impuestas producto de la interconexión actual de esta aldea global, implica el mirar hacia nosotros, vernos, reconocernos, generar en nuestro sistema biológico-cultural, un sano fluir de energía que permita el adaptarnos en espacios interrelacionales con la certeza de quienes somos, dejando de lado la agresividad que conlleva la inseguridad por la carencia de una identidad firmemente arraigada, permitiéndonos así, constituir un sistema biológico-cultural permeable, tolerante e inclusivo.
HitoUrbano es una instancia multidisciplinaria de difusión y discusión acerca del Patrimonio Natural, Cultural Material e Inmaterial, y el Ordenamiento y Desarrollo Territorial, un espacio que pretende ser un aporte para la construcción de nuestro entorno a través del diálogo y la observación crítica.
victor moya
Septiembre 18th, 2009 at 14:27
evitar transformarnos en una cultura extraña que responde a los canones de la globalizacion , será imposible por lo antes expuesto en tu articulo que cita a Michel Foucault (1926-1984) “El saber, en la medida en que es capaz de inventar la verdad, se hace poder y éste avala la verdad inventada”, aunque este saber nos parezca un saber “ignorante” termina siendo poder y avalando esta verdad inventada
Eugenia Chávez M
Septiembre 19th, 2009 at 8:40
Víctor:
Creo, sin embrago, que es factible el no ser una cultura extraña, sino híbrida. Arraigar “lo nuestro” de tal manera que, la permeabilidad con otras culturas no implique el disolvernos. Necesitamos difundir el patrimonio para preservarlo, sobre todo el intangible. Y sí, el saber es sin duda poder y estando concientes de nuestra carencia, me parece que se vuelve esperanzador el que este deje de ser “ignorante”
Rodrigo
Septiembre 21st, 2009 at 20:25
Creo que deberiamos definir el como funcionan estos mecanismos transculturales, para mi modo de ver ellos se mueven no en los centros de cada cultura, sino que en los bordes; es decir, el “intercambio”y el conocimiento cada vez se manifiesta a travez del traspaso de información. Entonces, si sabemos y conocemos estos bordes de traspaso, nos ayudaria a ubicarnos y consolidar(nos) con mayor exactitud en este espacio transcultural.