El agua, como todo recurso natural, marca la historia de la conformación y desarrollo de los asentamientos humanos.

Este artículo  busca valorar las manifestaciones culturales constructivas y prácticas organizativas en torno al aprovechamiento de un recurso natural y productivo como el agua; que marca la historia local de los valles y sus pueblos.

Cruce de un canal a trvés de una pirca

Desde tiempos prehispánicos hasta la globalización actual de los mercados, los tipos de producción y la organización de la sociedad adquire características específica en cada territorio.

Es así como encontramos en los distintos valles del país, pequeños pueblos con obras  de canales autoconstruidas, las cuales expresan el conjunto conocimientos generados por la experiencia directa con los elemententos de la naturaleza, así como la transmisión de técnicas y saberes familiares, a través del trabajo mancomunado de sus comunidades, expresándose en esta ingeniería local, la planificación, construcción y desarrollo del espacio local.

Un ejemplo de esto lo representa el valle de Petorca, ubicado en la frontera sur del norte chico, límite de la Región de Valparaíso con la provincia de Choapa (región de Coquimbo), su extensión de cordillera a mar es de 90 kms. Su actividad económica se basa la agricultura y su principal asentamiento es el pueblo de Petorca, fundado por Domingo Ortiz de Rozas en 1753, uno de los principales pasos fronterizos antiguos hacia Argentina.

Este pueblo se caracteriza por contar con un sistema de canales que recorre la totalidad del poblado, surtiendo de agua de riego a todas las casas, las que cuentan con antiguos frutales en sus patios. La construcción del canal se originó en 1872 por la iniciativa de forestar las calles, ante lo cual cada vecino debía hacerse responsable del riego de los arboles del frente de sus casas y de mantener  limpio el canal en su tramo.

A esto se asocia que desde que se instaló Carabineros en el pueblo, la institución cumplia la labor de supervisar la limpia del canal, siendo aquellos que no cumplian, denunciados al Juzgado de Petorca. Hoy en día esta labor ha sido abandonada por la institución, lo cual implica que su estado de mantención se transforme un desafío para la organización de regantes del canal.

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Asamblea de regantes, Palquico

La creación, mantención y operación de un canal implica otros niveles de acuerdos entre sus usuarios, de ahí que detrás de cada canal encontramos una organización, un grupo de personas articuladas en torno al objetivo de repartir el vital recurso.

Las organizaciones de regantes son conocidas como “Comunidades de Aguas”, haciendo honor su nombre al espíritu de compartir un recurso común. En tal compartir, se encuentran presentes antiguas prácticas asociativas, como la limpia del canal, donde cada regante debe realizar un aporte en trabajo para las funciones de limpia antes del inicio de la temporada de riego;  junto a ello se re-construye anualmente la bocatoma (lugar por donde las aguas son captadas o encauzadas para el canal). Una última labor implica la repartición del agua donde el principal actor es el “Celador” o “Repartidor de Agua” quien tiene la importante tarea de entregar la cantidad de agua que le corresponde a cada regante.

Regante, Frutillar Bajo

Regante, Frutillar Bajo

Es así como los canales de regadío son parte de la historia de construcción y planificación urbana y social de estos pueblos, reflejándose en ellos una organización social en torno a la gestión del recurso hídrico, generándose y re-generándose actividades comunitarias que marcan la vida, orden, conflictos y proyectos de cada comunidad.