El Mercado de la Recova es un destino obligado para los turistas que visitan el centro histórico de la Ciudad de La Serena. Con una arquitectura de estilo neocolonial, en sus patios interiores se ofrecen productos locales, regionales y de toda la zona norte de Chile. La diversidad de objetos, colores y formas, representa en sí un estímulo, pero su principal atractivo consiste en el grado de identidad que puede contener cada producto.

No obstante todos los elementos que hacen de la Recova un hito consolidado, es posible observar una potencialidad que aún no ha sido sistemáticamente desarrollada en los productos que ahí se ofrecen, y esta es la integración del diseño como elemento de valor resultante de un proceso continuo de investigación sobre los actuales perfiles de usuarios y la especificidad de productos y servicios que demandan, que en este caso están asociados al turismo cultural y por lo tanto al desarrollo de productos con identidad.

En este sentido la Región debe avanzar hacia el desarrollo de productos que integren sistemas productivos locales, bienes culturales, servicios socioculturales territoriales y un modo atractivo y eficiente que logre conectar a usuarios y clientes con la especificidad e identidad de los productos locales, de tal forma que algo aparentemente tan trivial como la compra de un souvenir o el consumo de un producto típico, sea un correlato de la experiencia del viaje, del conocer y del intercambio cultural.

De esta forma, la experiencia de recibir un servicio, o el contenido detrás de un producto es algo que el visitante se lleva como parte del conjunto de experiencias y sensaciones que vivió al visitar un determinado territorio.

El rol que juega la innovación en toda la cadena de servicios y productos es fundamental, así como la integración sistémica y el compromiso multisectorial, entendiendo que los beneficios pueden trascender con alcances en el desarrollo humano de las comunidades locales y el fortalecimiento de sus identidades, siempre y cuando los procesos y productos culturales “transables” no se banalicen, ya sea por producción masiva o por la incapacidad de transmitir elementos culturales propios como parte de un intercambio sostenible.

Dos ejemplos del proceso necesario para transformar por medio del diseño el patrimonio cultural en un bien cultural han sido por un lado el que ha desarrollado el Centro de Innovación de Productos de la Universidad Técnica Federico Santa María para el tejido empresarial asociado a la Ruta Patrimonial Camino a Gabriela Mistral, y por otro el Programa de Diseño e Innovación de Producto CADIP de la Universidad Tecnológica Metropolitana para innovación del mobiliario de mimbre en Chimbarongo. Ambos casos demuestran que esta temática se ha instalado como investigación y desarrollo aplicado generando procesos de desarrollo de las comunidades locales y la puesta en valor de su patrimonio.

Fuente:CIP-USM

Ver también: Innovacion Basada en Red de valor SIREV

Fuente: CADIP-UTEM

 

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