El desastre natural y social más increíble se ha desatado en nuestro país. Miles de víctimas, en distintas circunstancias, han sido afectadas en este instante, como a posterior por las repercusiones humanas, sociales, físicas, materiales, etc. que se desprenden de esta catástrofe.

Pero también se ha producido otro tipo de catástrofe, referente a las responsabilidades gubernamentales, civiles y militares, de logística, que velan por nuestra capacidad de hacer frente a este tipo de situaciones críticas. En este sentido hago referencia a la incapacidad, siendo éstas no necesariamente un “error humano”, sino una “aberración humana”, a la irresolución existente de quienes están a cargo de los dispositivos que aseguran la sobrevivencia de las personas. Está quedando demostrado que miles de víctimas pudieron ser salvadas de no ser por alguna irresponsabilidad de quien tuvo que dar una alerta o de quién o quiénes debieron, en su momento, cerciorarse de que una construcción debía cumplir con ciertos estándares que permitieran que un edificio o una casa no sucumbiera. Este es uno de los mayores desastres, dado que la repercusión en la vitología de las víctimas es devastadora. Ahora ya no es seguro el techo que nos cobija, puede ser nuestra principal amenaza de aquí en adelante en alguna replica.

Mucha veces nos jactamos o nos señalan que somos un “país solidario ante el rigor…” pero cuándo podremos ser reconocidos, más que como país reactivo ante la adversidad, como un país preventivo, respecto de las dificultades que como sociedad nos toca asumir, que en ocasiones como ésta nos están poniendo a prueba. Será que estamos, en nuestra programación idosincrática, diseñados para pasar de la peor forma éstas y otras tragedias. Cuándo vamos a conversar acerca de que este, muy probablemente, no sea nuestro último terremoto o nuestro último desastre.

A veces pienso que todo esto es parte de un experimento, de no sé qué o no sé quién, no quiero especular a ese nivel, pero si puedo señalar que lo que podamos hacer de aquí en adelante marcará una gran diferencia, esta vez podemos hacer que sea diferente o que abúlicamente continuemos sin darnos cuenta que existen amenazas que en cualquier momento pueden cernirse por sobre nuestras cabezas y no estar preparados, y no hablo de los maremotos, terremotos o temporales, que por lo demás se vienen en esta temporada, sino a los eventuales desastres que los humanos podemos generar como consecuencia de los desastres naturales.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...