Patrimonio, Edificación Pública, Ordenamiento y Desarrollo Territorial
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Autor: Georges Bonan
Francia tiene la suerte de contar con un patrimonio excepcional debido a la historia del país desde la época prehistórica (Cuevas de Lascaux, de Vallon Pont d’Arc), hasta el patrimonio contemporáneo, pasando por los vestigios romanos, por los castillos medievales, por los del renacimiento, etc.) Una gran parte de ese patrimonio se ha concentrado en las ciudades, donde además ha sido bien conservado.
Montpellier, ciudad mediterránea del sur de Francia, ubicada entre Marsella y Barcelona, en el arco del golfo del León, fue fundada por los griegos, y desarrollada por los romanos, en una etapa posterior a Nîmes, en la vía Aurelia entre Roma y Narbona. Durante los últimos mil años, su casco histórico se ha transformado, y ha, de manera permanente, acogido nuevas actividades y nuevos edificios que han modificado su estructura, su funcionamiento y su aspecto. Esta presentación tiene el propósito de analizar la evolución histórica y urbana de la ciudad a través cuatro períodos históricos y cuatro operaciones de renovación urbana, durante los tres últimos siglos.
Primera parte
Montpellier del año 1000 al 1900: la constitución del patrimonio histórico en el centro.
El casco antiguo de estructura medieval, fue construido según el plan de las “circulades” del año mil[1], con su “Esplanade” (paseo) afuera del casco, como lugar de encuentro y vida ciudadana.
A fine del siglo XIII, Montpellier ya es la segunda ciudad más importante de Francia con 35 a 40 mil habitantes, después de Paris (80 mil habitantes). Montpellier vio favorecido su desarrollo por su facultad de Medicina, una de las más antiguas de Europa, donde se encontraron sabios árabes y judíos rechazados de España, con médicos cristianos viajando hacia Compostela.
En los siglos XVII y XVIII, Montpellier se convierte en la capital del Bajo-Languedoc y se construyen muchos palacetes (más de 50 son protegidos) que destruyen parcialmente los edificios medievales.
En paralelo, se desarrolla la primera operación de renovación urbana, la del barrio del “Peyrou”, que fue una obra de gran amplitud y calidad arquitectónica, creando jardines y un espejo de agua con su fontana, alimentada por un acueducto de 17 km, y un arco de triunfo que marca en el día de hoy la entrada oeste del casco histórico y constituye una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.
El siglo XIX será el siglo de la vid y de la gran riqueza de la ciudad, lo que permite la realización de nuevos edificios.
La transformación “Hausmanienne”[2] fue generada por la ola de modernización de las ciudades, iniciada en Paris, y la necesaria adaptación del centro medieval a los nuevos medios de transporte. La red vial estaba constituida de calles que no tenían más de dos metros de ancho, que por parte se conservaron hasta ahora. Esta segunda operación de renovación urbana, que fue conectada a la operación anterior a partir del arco de triunfo, ha tenido consecuencias sobre el patrimonio histórico de esta época, que fue parcialmente destruido. Pero los nuevos edificios construidos, de gran calidad arquitectónica, son, en el día de hoy, bien integrados en el patrimonio de la ciudad como referencia de la arquitectura del siglo XIX.
A partir de 1870, la crisis de la vid debido a la filoxera, interrumpe la operación de renovación urbana y Montpellier entra en recesión. Sin embargo, al inicio del siglo XX, el centro histórico de Montpellier, después de múltiples transformaciones, se beneficia de un patrimonio arquitectónico de gran calidad, que, además, no fue afectado por la segunda guerra mundial.
Segunda parte
Tendencia de la segunda mitad del siglo XX: el patrimonio amenazado por el abandono del centro y/o por la visión de la modernidad de los años 60.
Después de la segunda Guerra Mundial, en Francia, en un contexto de éxodo rural acentuado hacia las ciudades, los cascos antiguos constituyeron el refugio de los más vulnerables y predominaban los edificios viejos e insalubres. Entre 1945 y 1962, los municipios empezaron operaciones de demolición de estos edificios, con una preocupación sobre todo higienista, demoliendo barrios enteros, transformando algunos centros antiguos, que no correspondían a la idea que la gente tenía de modernidad, en centros “modernos”, sacrificando el patrimonio histórico.
A partir de 1962, se desarrollan nuevos barrios en la periferia de los centros históricos, necesarios para alojar numerosas poblaciones Francesas repatriadas de África del Norte. Así, se construye, en terrenos alejados del centro histórico de Montpellier (9 Km), la “cité” de La Paillade[3], constituida de departamentos arrendados, construidos por las organizaciones HLM[4], que atrae también una parte importante de la población del centro. En esa misma época, comienza el desarrollo de la accesión a la propiedad, y las clases medias dejan los barrios periféricos, para instalarse en casas individuales. Este movimiento crea una disponibilidad de departamentos confortables en los barrios nuevos, y provoca un segundo transfer de las poblaciones de los centros históricos, hacia los barrios periféricos.
Poco a poco, en el casco histórico los edificios vacios crecen, y el patrimonio es abandonado.
Tercera parte:
La reacción del Estado y la reacción del Municipio.
La reacción del Estado:
En 1962, André Malraux, Ministro de la cultura del general de Gaulle, decidió parar este movimiento de destrucción del patrimonio de los centros históricos, complementando las leyes de protección de los monumentos históricos de 1913 y la ley de 1943 que había establecido un perímetro de protección de 500m alrededor de los monumentos históricos[5]. Se crea un abanico de nuevas herramientas y entre las que se pueden destacar:
Estas primeras herramientas permitieron, no sin dificultad, cambiar el sentido de la historia y pasar de las operaciones de renovación urbana, ignorando el patrimonio de las ciudades, a una política de conservación. Pero estos nuevos instrumentos, muy restrictivos, y con incentivos poco atractivos, han tenido como consecuencia desviar las inversiones en dirección de la construcción de barrios nuevos, lo que transformó algunos cascos antiguos en “ciudades museo”, lindas pero sin vida. El objetivo de conservación y protección fue logrado, pero no hubo una verdadera revitalización de los centros históricos.
La reacción del Municipio:
La ciudad de Montpellier inició los trámites para beneficiarse de este nuevo dispositivo y deliberó en 1966, para establecer un perímetro de protección de 55 hectáreas. Once años[8] fueron necesarios para poder beneficiarse de este dispositivo de gestión. En 1981, el Municipio pidió una revisión del plan y del perímetro para extenderlo a 72 hectáreas. En paralelo, el Municipio, empezó a desarrollar acciones para frenar este rechazo del centro: calles peatonales, y operaciones inmobiliarias a las puertas del casco histórico, como la operación del “Polygone” (departamentos y centro comercial) que permitió extender el centro de la ciudad hacia el otro lado de la vía férrea, y una segunda operación, vecina: “Antigone”.
En 1983 se lanza la construcción de barrio “Antigone” con el arquitecto Catalán Ricardo Bofill, más extensa operación urbanística francesa en esta época, que se estimaba terminaría en el año 2000. Es la tercera gran operación de renovación urbana de Montpellier, que fue una operación de construcción de un nuevo barrio en un terreno vacío que pertenecía a la armada, a la puerta Este del centro histórico, con una arquitectura neoclásica que en un principio fue rechazada por una parte de los habitantes de la ciudad, pero que constituye hoy un elemento de modernidad reconocido.
Pero estas diferentes medidas, intervenciones y operaciones no frenaron el desinterés por el centro histórico.
Cuarta parte:
Los años 80: la revitalización del centro histórico, el patrimonio al servicio de un desarrollo sustentable
Es en este contexto, que se crearon, en 1977, las OPAH (Operaciones Programadas de Mejoramiento del Hábitat) destinadas a revitalizar los centros históricos. La OPAH es una operación conducida por la municipalidad con la participación del Estado y de la ANAH[9] que firman un convenio para 3 años más el año de estudio. Es una operación de incitación a los propietarios privados a emprender obras en su patrimonio (o a comprar patrimonio), en el centro histórico de una ciudad para mejorarlo. Estas operaciones, de tipo “público privado”, fueron basadas en tres pilares y dos herramientas:
Tres pilares:
Dos herramientas:
Las primeras operaciones, iniciadas en el año 1977, no han dado resultados espectaculares y se desarrollaron instrumentos complementarios para resolver las dificultades encontradas, y también preocuparse del rostro de las calles del centro histórico[10].
Esta evolución, fuertemente descentralizadora[11], fue el elemento clave para poder tener, después de más de 20 años de reflexión y adaptación, los instrumentos necesarios para revitalizar y conservar los centros históricos y sobre todo para poder construir, en la fase de estudio, para cada ciudad, una visión compartida del futuro del casco antiguo.
La ciudad de Montpellier después de una OPAH poco flexible, dentro de las primeras en Francia, en el barrio Candolle Saint Ursule muy vulnerable, había abandonado este perímetro y tipo de operación, privilegiando una política de rehabilitación de los edificios públicos y de facilitación de operaciones privadas de renovación urbana (demolición reconstrucción), en la periferia inmediata del casco histórico, pero no adentro.
En 1991, aprovechando el nuevo perfil dado a esta herramienta, se inició una OPAH en el barrio Saint Anne, que fue un éxito con el cuádruple resultado de:
La cuarta operación de “renovación”[12] urbana en el barrio “Saint Anne”, fue una operación de re dinamización y conservación de una parte del centro histórico de la ciudad, que ha permitido crear nuevos alojamientos que han acogido a nuevos habitantes, sin rechazar a los habitantes del barrio en mayoría de pocos recursos, con:
Desde 1990, seis OPAH fueron desarrolladas en diferentes barrios del centro histórico, lo que ha permitido mejorar 1.100 alojamientos y 380 fachadas.
Hoy en el marco de la operación “Grand Coeur”, se ejecutan 2 OPAH en complemento del “secteur sauvegardé” (que entró en una nueva revisión desde Octubre 2008) y de la instalación de una ZPPAUP[13].
La Municipalidad ha creado incentivos específicos para:
Conclusiones
Primera Conclusión:
Las tres operaciones de renovación urbana presentadas, de estilo arquitectónico totalmente diferente, han transformado el casco histórico, provocando demoliciones de edificios existentes. Pero fueron operaciones globales y no puntuales, que han dado un sello a la ciudad y “construido” su atractividad, base de su riqueza económica.
Segunda conclusión:
La Revitalización de un barrio no se hace con instrumentos de protección que tienen el riesgo de conformar más un “museo a cielo abierto”, pero vacío de sus habitantes permanentes. Las herramientas de protección del patrimonio son indispensables para proteger el patrimonio, pero deben ser compatibilizadas con una visión de futuro, global y sistémica del centro histórico, integrando la estrategia de los diferentes actores, lo que necesita:
-Establecer una visión común sobre el futuro deseado (¿Cuál es la vocación futura del centro histórico? ¿Cuál es la función futura del centro para la ciudad?).
-Realizar un análisis prospectivo de los flujos y de las tendencias;
-Buscar en fase de estudio, el consenso entre los actores.
Tercera conclusión:
La construcción del consenso necesita buscar la plataforma consensuada al cruce de las diferentes miradas y estrategias de los actores:
Cuarta conclusión:
Construir la sustentabilidad de un centro histórico es buscar la compatibilidad entre la indispensable protección del patrimonio, la necesaria modernización de un centro para atraer actividades y habitantes (en armonía con el patrimonio existente), y un obligatorio mestizaje social, es decir equilibrio entre diferentes categorías sociales y diferentes generaciones para evitar la constitución de “guetos sociales”. Son las condiciones para construir no solamente la ciudad del día de hoy sino también la ciudad que responde a las aspiraciones y necesidades del futuro.
Notas.
(1) Urbanismo — Francia — Languedoc : Circulades languedociennes de l’an mille : naissance de l’urbanisme européen / Krzysztof Pawlowski, 1994, Francia.
(2) Ver Barón Haussmann y plan de renovación de Paris: http://es.wikipedia.org/wiki/Bar%C3%B3n_Haussmann.
(3) Barrio que agrupa 60 000 habitantes en el día de hoy y considerado como“vulnerable”.
(4) HLM: HLM (habitation à loyer modéré), organizaciones públicas creadas en 1950 para construir “viviendas en alquiler moderado” o “viviendas protegidas para alquiler”
(5) y también en su campo de visibilidad.
(6) Áreas de preservación: ver http://fr.wikipedia.org/wiki/Secteur_sauvegarde
(7) Representante del estado en la provincia o en la Región.
(8) 1966: deliberación del consejo municipal, 1967: decisión ministerial de creación del “Secteur Sauvegardé, 1973: publicación del reglamento del plan de “sauvegarde”, 1977: aprobación del plan de sauvegarde por el Estado
(9) ANAH: « Agence Nationale pour l’Amélioration de l’Habitat ». Agencia para el mejoramiento de los departamentos, que gestiona el sistema de incentivos para los propietarios privados y está alimentada por una tasa sobre los arriendos.
(10) Este tema que ha conocido mayor interés con el desarrollo del turismo urbano y cultural que creció en Francia de manera espectacular en los años 80, había sido descartado en las primeras operaciones concentrándose en la dimensión social y la calidad de los departamentos.
(11) La descentralización en Francia fue institucionalizada en 1982
(12) La palabra renovación urbana en Francés designa más las operaciones de demolición reconstrucción, lo que no es el caso de las OPAH.
(13) ZPPAUP: Zonas de Protección del Patrimonio Arquitectónico, Urbano y Paisajístico: Otros instrumentos de intervención que fueron creados por el estado, después de los “secteurs sauvegardés”.
HitoUrbano es una instancia multidisciplinaria de difusión y discusión acerca del Patrimonio Natural, Cultural Material e Inmaterial, y el Ordenamiento y Desarrollo Territorial, un espacio que pretende ser un aporte para la construcción de nuestro entorno a través del diálogo y la observación crítica.
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