Francia tiene la suerte de contar con un patrimonio excepcional debido a la historia del país desde la época prehistórica (Cuevas de Lascaux, de Vallon Pont d’Arc), hasta el patrimonio contemporáneo, pasando por los vestigios romanos, por los castillos medievales, por los del renacimiento, etc.) Una gran parte de ese  patrimonio se ha concentrado en las ciudades, donde además  ha sido bien conservado.

Montpellier, ciudad mediterránea del sur de Francia, ubicada entre Marsella y Barcelona, en el arco del golfo del León, fue fundada por los griegos, y desarrollada por los romanos, en una etapa posterior a Nîmes, en la vía Aurelia entre Roma y Narbona. Durante los últimos mil años, su casco histórico se ha transformado, y ha, de manera permanente, acogido nuevas actividades y nuevos edificios que han modificado su estructura, su funcionamiento y su aspecto. Esta presentación tiene el propósito de analizar la evolución histórica y urbana de la ciudad a través cuatro períodos históricos y cuatro operaciones de renovación urbana, durante los tres últimos siglos.

Primera parte

Montpellier del año 1000 al 1900: la constitución del patrimonio histórico  en el centro.

El  casco antiguo de estructura medieval, fue construido según el plan de las “circulades” del año mil[1], con su “Esplanade” (paseo)  afuera del casco, como lugar de encuentro y  vida ciudadana.

A fine del siglo XIII, Montpellier ya es la segunda ciudad más importante de Francia con 35 a 40 mil habitantes, después de Paris (80 mil habitantes). Montpellier vio favorecido su desarrollo por su facultad de Medicina, una de las más antiguas de Europa, donde se encontraron sabios árabes y judíos rechazados de España, con médicos cristianos viajando hacia Compostela.

En los siglos XVII y XVIII, Montpellier se convierte en la  capital del Bajo-Languedoc y se construyen muchos palacetes (más de 50 son protegidos) que destruyen parcialmente los edificios medievales.

En paralelo, se desarrolla la primera operación de renovación urbana, la del barrio del “Peyrou”, que  fue una obra de gran amplitud y calidad arquitectónica, creando jardines y un espejo de agua con su fontana, alimentada por un acueducto de 17 km, y un arco de triunfo que marca en el día de hoy la entrada oeste del casco histórico y constituye una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.

El siglo XIX será el siglo de la vid y de la gran riqueza de la ciudad, lo que permite la realización  de nuevos edificios.

La transformación “Hausmanienne”[2] fue generada por la  ola de modernización de las ciudades, iniciada en Paris, y la necesaria adaptación del centro medieval a los nuevos medios de transporte. La red vial estaba constituida de calles que no tenían más de dos metros de ancho,  que por parte se conservaron hasta ahora. Esta segunda operación de renovación urbana, que fue conectada a la operación anterior a partir del arco de triunfo, ha tenido consecuencias sobre el patrimonio histórico de esta época, que fue parcialmente destruido. Pero los  nuevos edificios construidos, de gran calidad arquitectónica, son, en el día de hoy, bien integrados en el patrimonio de la ciudad como referencia de la arquitectura del siglo XIX.

A partir de 1870, la crisis de la vid debido a la filoxera, interrumpe la operación de renovación urbana y Montpellier entra en recesión. Sin embargo, al inicio del siglo XX, el centro histórico de Montpellier, después de múltiples transformaciones,  se beneficia de un patrimonio arquitectónico de gran calidad, que, además,  no fue afectado por la segunda guerra mundial.

Segunda parte

Tendencia de la segunda mitad del siglo XX: el patrimonio amenazado por el abandono del centro y/o por la visión de la modernidad de los años 60.

Después de la segunda Guerra Mundial, en Francia,  en un contexto de éxodo rural acentuado hacia las ciudades, los cascos antiguos constituyeron el refugio de los más vulnerables y predominaban los edificios viejos e  insalubres. Entre 1945 y 1962, los municipios empezaron operaciones de demolición de estos edificios, con una preocupación sobre todo higienista, demoliendo barrios enteros, transformando algunos centros antiguos, que no correspondían a la idea que la gente tenía de modernidad, en centros “modernos”, sacrificando el patrimonio histórico.

A partir de 1962, se desarrollan nuevos barrios en la periferia de los centros históricos, necesarios para alojar numerosas poblaciones Francesas repatriadas de África del Norte.  Así, se construye, en terrenos alejados del centro histórico de Montpellier (9 Km), la “cité” de La Paillade[3], constituida de departamentos arrendados, construidos por las organizaciones HLM[4], que atrae también una parte importante de la población del centro. En esa misma época, comienza el desarrollo de la accesión a la propiedad, y las clases medias dejan los barrios periféricos, para instalarse en casas individuales. Este movimiento crea una disponibilidad de departamentos confortables en los barrios nuevos, y provoca un segundo transfer de las poblaciones de los centros históricos, hacia los barrios periféricos.

Poco a poco, en el casco histórico los edificios vacios crecen, y el patrimonio es abandonado.

Tercera parte:

La reacción del Estado y la reacción del Municipio.

La reacción del Estado:

En 1962, André Malraux, Ministro de la cultura del general de Gaulle, decidió parar este movimiento de destrucción del patrimonio de los centros históricos, complementando las leyes de protección de los monumentos históricos de 1913 y la ley de 1943 que había establecido un perímetro de protección de 500m alrededor de los monumentos históricos[5]. Se crea un abanico de nuevas herramientas y entre las que se pueden destacar:

  • perímetros protegidos en los cascos históricos, los “secteurs sauvegardés” [6], con reglas de intervención precisas a partir de un inventario arquitectónico de cada edificio, exterior e interior, y cada obra sometida a la decisión del “Préfet”[7],
  • un “cuerpo de arquitectos de los monumentos históricos”, especializados en la protección del patrimonio,
  • incentivos fiscales (reducción de impuestos).

Estas primeras herramientas permitieron, no sin dificultad,  cambiar el sentido de la historia y pasar de las operaciones de renovación urbana, ignorando el patrimonio de las ciudades, a una política de conservación. Pero estos nuevos instrumentos, muy restrictivos, y con incentivos poco atractivos, han tenido como consecuencia desviar las inversiones en dirección de la construcción de barrios nuevos, lo que transformó  algunos cascos antiguos en “ciudades museo”, lindas pero sin vida. El objetivo de conservación y protección fue logrado, pero no hubo una verdadera revitalización de los centros históricos.

La reacción del Municipio:

La ciudad de Montpellier inició los trámites para beneficiarse de este nuevo dispositivo y deliberó  en 1966, para establecer un perímetro de protección de 55 hectáreas. Once años[8] fueron necesarios para poder beneficiarse de este dispositivo de gestión. En 1981, el Municipio pidió una revisión del plan y del perímetro para extenderlo a 72 hectáreas. En paralelo, el Municipio, empezó a desarrollar acciones para frenar este rechazo del centro: calles peatonales, y operaciones inmobiliarias a las puertas del casco histórico, como la operación del “Polygone” (departamentos y centro comercial) que permitió extender el centro de la ciudad hacia el otro lado de la vía férrea, y una segunda operación, vecina: “Antigone”.

En 1983 se lanza la construcción de barrio “Antigone”  con el arquitecto Catalán Ricardo Bofill, más extensa operación urbanística francesa en esta época, que se estimaba terminaría en el año 2000. Es la tercera gran operación de renovación urbana de Montpellier, que fue una operación de construcción de un nuevo barrio en un terreno vacío que pertenecía a la armada, a la puerta Este del centro histórico,  con una arquitectura neoclásica que en un principio fue rechazada por una parte de los habitantes de la ciudad, pero que constituye hoy un elemento de modernidad reconocido.

Pero estas diferentes medidas, intervenciones y operaciones no frenaron el desinterés por el centro histórico.

Cuarta parte:

Los años 80: la revitalización del centro histórico, el patrimonio al servicio de un desarrollo sustentable

Es en este contexto, que se crearon, en 1977, las OPAH (Operaciones  Programadas de Mejoramiento del Hábitat) destinadas a revitalizar los centros históricos. La OPAH es una operación conducida por la municipalidad con la participación del Estado y de la ANAH[9] que firman un convenio para 3 años más el año de estudio. Es una operación de incitación a los propietarios privados a emprender obras en su patrimonio (o a comprar patrimonio), en el centro histórico de una ciudad para mejorarlo. Estas operaciones, de tipo “público privado”, fueron basadas en tres pilares y dos herramientas:

Tres pilares:

  1. Proteger y mejorar el conjunto de casas antiguas que conforman el centro histórico de la ciudad: los edificios inscritos en el  inventario de los monumentos históricos, los edificios protegidos que pertenecen al perímetro de protección de estos monumentos, y también el patrimonio urbano que no presenta un interés arquitectónico o patrimonial particular, pero que tiene un interés urbanístico real como elemento, componente del conjunto;
  2. Mejorar y modernizar las residencias (departamentos o casas del centro histórico cada vez que posible y si el estado del edificio no permitía su  conservación, demoler y reconstruir en armonía con el patrimonio de la ciudad);
  3. Mejorar y modernizar el funcionamiento urbano de la ciudad (tráfico, estacionamiento, espacios públicos, comercios, servicios, etc.).

Dos herramientas:

  1. Incentivos para los propietarios privados, principales dueños y actores de los centros históricos;
  2. Un “equipo de gestión”,  mediadores para construir el consenso y facilitadores a la disposición de:
  • los actores públicos (Municipalidad, Monumentos históricos, Ministerios) para asegurar el objetivo público de la operación;
  • los actores privados (propietarios privados, comerciantes o empresas de servicios instalados en el centro, e Inversionistas), para decidir la inversión en el patrimonio del casco histórico;
  • Los habitantes, para difundir informaciones a los residentes siempre preocupados de las transformaciones en marcha.

Las primeras operaciones, iniciadas en el año 1977,  no han dado resultados espectaculares y se desarrollaron instrumentos complementarios para resolver las dificultades encontradas, y también preocuparse del rostro de las calles del centro histórico[10].

  • Operaciones de renovación de las Fachadas con incentivos en contraparte al respeto de una paleta de colores y/o de tipos de revestimientos de fachada pre determinados, lo que constituyó un elemento de atracción muy potente para los propietarios privados y un elemento de pedagogía para convencerlos que un casco antiguo es un espacio  público y privado;
  • Posibilidad de crear instructivos locales complementando el dispositivo legislativo nacional para construir un consenso local y resolver los conflictos entre las diferentes visiones de los actores: los monumentos históricos, las empresas, los habitantes, los inversionistas, el municipio;
  • Modulación local de los incentivos nacionales en función de los objetivos específicos de los cascos antiguos (mixidad social, por ejemplo)

Esta evolución, fuertemente descentralizadora[11], fue el elemento clave para poder tener, después de más de 20 años de reflexión y adaptación, los instrumentos necesarios para revitalizar y conservar los centros históricos y sobre todo  para poder construir, en la fase de estudio, para cada ciudad, una visión compartida del futuro del casco antiguo.

La ciudad de Montpellier después de una OPAH poco flexible, dentro de las primeras en Francia,  en el barrio Candolle Saint Ursule muy vulnerable, había abandonado este perímetro y tipo de operación, privilegiando una política de rehabilitación de los edificios públicos y de facilitación de operaciones privadas de renovación urbana (demolición reconstrucción), en la periferia inmediata del casco histórico, pero no adentro.

En 1991, aprovechando el nuevo perfil dado a esta herramienta, se inició una OPAH en el barrio Saint Anne, que fue un éxito con el cuádruple resultado de:

  • Proteger, conservar y arreglar el patrimonio histórico,
  • Mejorar el funcionamiento del centro,
  • Mejorar la calidad de las residencias y con un eje suplementario:
  • Conservar la “mixidad” social del barrio

La cuarta operación de “renovación”[12] urbana en el barrio “Saint Anne”, fue una operación de  re dinamización  y conservación de una parte del centro histórico de la ciudad, que ha permitido crear nuevos alojamientos que han acogido a nuevos habitantes, sin rechazar a los habitantes del barrio en mayoría de pocos recursos, con:

  • la inversión de los propietarios privados y el aporte de los incentivos públicos del Estado, de la ANAH y del Municipio, propuestos por el equipo de gestión de la OPAH, para mejorar los edificios existentes;
  • La inversión del Municipio para  intervenciones sobre los espacios públicos y el mejoramiento del funcionamiento del barrio.

Desde 1990, seis OPAH fueron desarrolladas en diferentes barrios del centro histórico, lo que ha permitido mejorar 1.100 alojamientos y 380 fachadas.

Hoy en el marco de la operación “Grand Coeur”, se ejecutan 2 OPAH en complemento del “secteur sauvegardé” (que entró en una nueva revisión desde Octubre 2008) y de la instalación de una ZPPAUP[13].

La Municipalidad ha creado incentivos específicos para:

  • El patrimonio,
  • Las fachadas,
  • Las casas en multipropiedad,
  • La creación de departamentos adaptados a las personas de la tercera edad.
  • Otros.

Conclusiones

Primera Conclusión:

Las tres operaciones de renovación urbana  presentadas, de estilo arquitectónico totalmente diferente, han transformado el casco histórico, provocando demoliciones de edificios existentes. Pero fueron operaciones globales y no puntuales, que han dado un sello a la ciudad y “construido” su atractividad,  base de su riqueza económica.

Segunda conclusión:

La Revitalización de un barrio no se hace con instrumentos de protección que tienen el riesgo de conformar más un “museo a cielo abierto”, pero vacío de sus habitantes permanentes. Las herramientas de protección del patrimonio son indispensables para proteger el patrimonio, pero deben ser compatibilizadas con una visión de futuro, global y sistémica del centro histórico, integrando la estrategia de los diferentes actores, lo que necesita:

-Establecer una visión común sobre el futuro deseado (¿Cuál es la vocación futura del centro histórico? ¿Cuál es la función futura del centro para la ciudad?).

-Realizar un análisis prospectivo de los flujos y de las tendencias;

-Buscar  en fase de estudio, el consenso entre los actores.

Tercera conclusión:

La construcción del consenso necesita buscar la plataforma consensuada al cruce de las diferentes miradas y estrategias de los  actores:

  • Actores “internos”: los ciudadanos, comerciantes y empresas que viven en el barrio, las organizaciones locales (juntas de vecinos, asociaciones), el gobierno local en sus diferentes componentes,
  • Actores “externos”: El Estado y sus diferentes representaciones regionales y/o locales….las instituciones internacionales,

Cuarta conclusión:

Construir la sustentabilidad  de un centro histórico es buscar la compatibilidad entre la indispensable protección del patrimonio, la necesaria modernización de un centro para atraer actividades y habitantes (en armonía con el patrimonio existente), y un obligatorio mestizaje social, es decir equilibrio entre diferentes categorías sociales y diferentes generaciones para evitar la constitución de “guetos sociales”. Son las condiciones para construir no solamente la ciudad del día de hoy sino también la ciudad que responde a las aspiraciones y necesidades del futuro.

Notas.

(1) Urbanismo — Francia — Languedoc : Circulades languedociennes de l’an mille : naissance de l’urbanisme européen / Krzysztof Pawlowski, 1994, Francia.

(2) Ver Barón Haussmann y plan de renovación de Paris: http://es.wikipedia.org/wiki/Bar%C3%B3n_Haussmann.

(3) Barrio que agrupa 60 000 habitantes en el día de hoy y considerado como“vulnerable”.

(4) HLM: HLM (habitation à  loyer modéré), organizaciones públicas creadas en 1950 para construir “viviendas en alquiler moderado” o “viviendas protegidas para alquiler”

(5) y también en su campo de visibilidad.

(6) Áreas de preservación: ver http://fr.wikipedia.org/wiki/Secteur_sauvegarde

(7) Representante del estado en la provincia o en la Región.

(8) 1966: deliberación del consejo municipal, 1967: decisión ministerial de creación del “Secteur Sauvegardé, 1973: publicación del reglamento del plan de “sauvegarde”, 1977: aprobación del plan de sauvegarde por el Estado

(9) ANAH: « Agence Nationale pour l’Amélioration de l’Habitat ». Agencia para el mejoramiento de los departamentos, que gestiona el sistema de incentivos para los propietarios privados y está alimentada por una tasa sobre los arriendos.

(10) Este tema que ha conocido mayor interés con el desarrollo del turismo urbano y cultural que creció en Francia de manera espectacular en los años 80, había sido descartado en las primeras operaciones concentrándose en la dimensión social y la calidad de los departamentos.

(11) La descentralización en Francia fue institucionalizada en 1982

(12) La palabra renovación urbana en Francés designa más las operaciones de demolición reconstrucción, lo que no es el caso de las OPAH.

(13) ZPPAUP: Zonas de Protección del Patrimonio Arquitectónico, Urbano y Paisajístico: Otros instrumentos de intervención que fueron creados por el estado, después de los “secteurs sauvegardés”.


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